Pedagogía Libertaria hoy

Clara M. Rodríguez Fernández

A lo largo del siglo XIX y XX la tendencia general del Estado Español ha sido la escolarización total y obligatoria de la población en escuelas controladas y financiadas por el gobierno de turno. Una medida que desde una posición socialista y democrática se ha visto con buenos ojos e, incluso, se ha potencializado. Y ciertamente, podríamos afirmar que es casi una condición necesaria que toda la población tenga la oportunidad de desarrollar sus capacidades intelectuales, relacionales y físicas, ya que solamente de esta manera podemos vislumbrar una sociedad compuesta por personas libres, dado que vivir en libertad es el bien más preciado que todo ser humano persigue.

Ahora bien, si tan necesario era esta masiva y obligada escolarización, ¿cuáles son las razones por las cuales han surgido tantas críticas radicales hacia el sistema educativo estatal a lo largo de su corta existencia (apenas unos 150 años, si elegimos la Ley Moyano del 1857 como un comienzo de tal sistema y teniendo en cuenta que la existencia humana consta desde hace miles de años)?

Si bien es fundamental encontrar una manera de socializar a las nuevas generaciones, este “cómo” dependerá del tipo de sociedad futura que queramos producir. El tema es que esta decisión, la cual debería de ser tomada en constante consenso entre todas las personas que formamos parte de la comunidad, es asumida por el gobierno de turno.

Sin olvidar que gran parte de la sociedad le toma el pulso a estas instituciones para poder aportar su visión a través de las AMPA’s (ahora AFA’s), de las asociaciones de vecinos y vecinas, los sindicatos de clase, profesionales que aportan un discurso innovador, las actuaciones a veces autónomas, a veces autoorganizadas, del profesorado, etc. Sin embargo, si nos centramos en el sistema educativo a partir de la “Transición” las leyes educativas (sobre todo la LOGSE) han estado llenas de buenas intenciones (y también de grandes errores), apostando por unas escuelas democráticas, inclusivas, equitativas, etc. pero la realidad es que el nivel de segregación y de fracaso escolar actual es inadmisible. Y es que nuestras escuelas no se han escapado de los valores neoliberales, patriarcales y capitalistas del sistema que nos gobierna. Por lo tanto, no nos debe extrañar que en nuestra sociedad abunden comportamientos sumisos, individualistas, competitivos, insolidarios, consumistas, machistas, racistas, clasistas, etc, etc, etc. Basta una simple mirada a nuestro alrededor para saber cuáles han sido los valores que consciente o inconscientemente han sido transmitidos no sólo a través de las escuelas y sino también a través del resto de instituciones socializadoras, como son la familia, los medios de comunicación, las redes sociales, el trabajo,…

Por consiguiente, no podemos sorprendernos que desde posturas más radicales hayan surgido ciertas críticas hacia este sistema, sobre todo desde posturas que defienden una sociedad libre, justa, solidaria e igualitaria, como lo son las libertarias. Por esto, no es de extrañar que incluso desde finales del siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX hayan surgido diferentes experiencias educativas fuera del sistema educativo estatal, con la clara intención de favorecer la creación de una sociedad nueva; finalidad que solamente puede conseguirse humanizando el proceso de enseñanza-aprendizaje.

¿Y qué significa humanizar este proceso? En mi opinión significa volver a la esencia del ser humano, eliminando cualquier artificio creado para el beneficio de una sociedad capitalista y patriarcal, es decir, para el beneficio de unos cuantos y no para el bien común. Y entendemos que este proceso no es fácil, pero tampoco es imposible, teniendo en cuenta que alguna vez en la historia sucedió. Y en este sentido, la pedagogía libertaria tiene mucho que decir.

Pero, ¿qué es la Pedagogía Libertaria?

He aquí algunos principios básicos:

Educar en la libertad: si, como decía Kropotkin (1977): “Buscar el placer y evitar el dolor es la vía general del mundo orgánico. Sin esta búsqueda de lo agradable, la vida misma sería imposible (…), cesaría la vida”, entenderemos que la finalidad prioritaria para todo ser humano es la felicidad, y no podemos llegar a ella si no somos personas libres. Por tanto, se hace necesario ser capaces de educar a las criaturas de tal modo que ellas vayan conquistando cuotas cada vez más amplias de libertad, siempre adecuándose a su etapa madurativa y momento personal.

Libertad responsable: esta libertad es entendida desde la responsabilidad de hacernos cargo de las consecuencias de nuestras propias acciones y desde la responsabilidad de vivir en sociedad; por tanto, fomentaremos la educación de personas responsables de sí mismas, del colectivo al que pertenece y de un contexto más amplio de pertenencia (ecosistema planetario). Sin confundir educar en libertad con educar en el libertinaje, ya que las criaturas necesitan unas personas adultas que les sostengan, que les pongan límites claros y firmes, sobre todo si están relacionados con su seguridad e integridad.

Igualdad: Todas las personas, sean como sean, tienen derecho a recibir una educación integral, es decir, han de recibir una educación que les prepare para la vida en todos sus aspectos (habilidades sociales, conocimientos intelectuales, manuales y tecnológicos, expresión artística, higiene, hábitos saludables y alimentación, trabajo doméstico, ejercicio físico…) independientemente de su sexo-genero y sus condiciones físicas y psíquicas. Pero como vivimos en una sociedad que de por sí ya es clasista, racista y patriarcal, hemos de poner especial atención a estos condicionantes y así mirar a las criaturas como personas integras, y no como personas que les falta algo por ser niña, racializada y/o pobre.

Por otro lado, está el tema de la meritocracia: crear unos estándares evaluadores comunes para todo el alumnado, como son los exámenes, lo que estamos creando es más desigualdad, porque no todas las personas aprendemos de la misma manera ni tenemos los mismos intereses. Y estas cuestiones no han de ser la base para valorar a las personas según un baremo externo. Si eliminamos las metas impuestas por personas externas y que además tienen que ser comunes a todo el alumnado, obviando las características propias de cada persona, eliminamos la desigualdad. Conseguimos valorar a cada persona tal como es, porque no hay con quien compararla, no hay un baremo.

Autonomía: otra finalidad importante es potenciar que las criaturas sean personas cada vez más autónomas en su vida, dependiendo de la etapa evolutiva en la que se encuentre y sus capacidades. Pero no solo en las actividades de la vida cotidiana, sino también en el desarrollo de sus capacidades intelectuales y manuales. Lo que nos lleva a promover el auto-aprendizaje.

Auto-aprendizaje: toda persona tiene sus propios intereses, por tanto, serán las mismas criaturas las que decidan qué quieren aprender. Solo de esta manera evitaremos aniquilar la curiosidad inherente del ser humano y que ha de acompañarnos a lo largo de toda la vida. Un aprendizaje basado en los intereses propios, será un conocimiento adquirido e interiorizado para toda la vida. Ya lo decía Einstein, la curiosidad mueve el aprendizaje. Así pues, un conocimiento impuesto por agentes externos desaparecerá más pronto que tarde, o será un conocimiento aislado, sin sentido.

Un aprendizaje basado en los intereses propios, será un conocimiento adquirido e interiorizado para toda la vida.

Manipulación, experimentación: requerimiento fundamental para adquirir e interiorizar los conocimientos.

Educación integral: si la escuela nos prepara para la vida, la vida son muchísimos más aspectos que la mera adquisición de conocimientos intelectuales. Es básico que enseñemos a gestionar las emociones, a adquirir destrezas manuales, habilidades sociales para poder relacionarnos de una manera sana con las personas que nos rodean, desarrollar la creatividad artística, hábitos saludables para la vida diaria (alimentación, ejercicio físico, rutinas…), higiene,… Por consiguiente, el currículo ha de ampliarse para poder recoger todas estas cuestiones.

Educación emocional y resolución de conflictos: no podemos negar que los seres humanos tenemos emociones y que al relacionarnos se generan conflictos, por tanto, se hace fundamental prestarles atención cuando surgen, respetando las necesidades emocionales de cada persona involucrada. Sólo de esta manera podemos potenciar una sociedad compuesta por personas sanas y equilibradas.

Autorregulación: a partir de descubrimientos científicos como los de Humberto Maturana y Francisco Varela, sabemos que la naturaleza y por tanto, los seres humanos, ya que formamos parte de ésta, no necesitan unas leyes para funcionar; la vida tiene la capacidad de auto-organizarse y de reproducirse a sí misma. De hecho, la primera ley escrita humana data de 1800 a.c., promulgada por el rey Hammurabi. Así pues, en comparación con la historia de la existencia humana, este invento es relativamente moderno. Por tanto, hemos de favorecer la autorregulación en las criaturas, dejar que actúen por voluntad propia, para así favorecer la creación de unas normas de convivencia generadas de la propia relación y no impuestas desde la perspectiva adulta, sin tener en cuenta que estas criaturas, ya desde que son bebés, tienen sus propios gustos, intereses y necesidades. Ahora bien, no hay que olvidar que es fundamental poner unos límites claros para salvaguardar la seguridad y la integridad de éstas, tanto física como psíquicamente. A partir de aquí, si los límites que veo necesario poner ahora mismo no responden a salvaguardar la seguridad de la criatura, nos podemos preguntar si el límite es para el beneficio del infante y/o adolescente o es para mi propio beneficio. Y si la respuesta es la segunda opción, entonces es muy conveniente explicarlo. Porque soy yo la que tiene prisa y por tanto, vosotros tenéis que recoger los juguetes ahora mismo; porque soy yo la que tiene miedo de que te hagas daño al subirte a un árbol y como no puedo sostenerlo te pido que bajes. Porque cuando nos explican las cosas es más fácil cooperar, que obedecer sin saber el porqué. En resumen, es importante tener claras las diferentes formas o momentos para poner límites.

Asamblea como órgano de decisión colectivo: la asamblea se convierte en el espacio donde podemos relacionarnos desde la libertad, la igualdad y el respeto de ser parte de la misma colectividad. Es el espacio donde podemos decidir las normas de convivencia, la manera de organizarnos, ser escuchados y escuchadas, participar de la vida colectiva, y de esta manera hacernos responsables de nuestras vidas y de la vida en común. También a través de las decisiones acordadas en las asambleas, conseguimos funcionar horizontalmente y evitar que cada persona haga lo que le dé la gana. Por consiguiente, aprendemos a hacernos responsables de nosotras mismas, y por tanto, construimos una sociedad donde no necesitamos un Padre-Estado que decida por nosotras.

…a través de las decisiones acordadas en las asambleas, conseguimos funcionar horizontalmente y evitar que cada persona haga lo que le dé la gana.

Autogestión: se hace imprescindible vivenciar la capacidad de autogestión, la cual posee todo ser humano, en el aula. De esta manera, rompemos definitivamente con la creencia de que si no sabemos hacer algo no podemos hacerlo y tenemos que depender de alguien llamado “experto”. Un ejemplo de ello sería organizar un evento si necesitamos dinero para comprar un material que la escuela no lo puede comprar o pagar los costes de un viaje, como un concierto o la venta de puntos de libros. Otro ejemplo sería intentar arreglar algo que se ha roto en la clase, antes de llamar a mantenimiento, ya que es un buen momento para poner en práctica aprendizajes de carpintería. O qué podemos hacer para convertir la clase en un pequeño teatro espontáneo. En conclusión, significa pensar qué puedo hacer yo para conseguir lo que necesito e ir a por ello (planificación y organización).

Crear comunidad a través de la solidaridad y el apoyo mutuo, que son cualidades inherentes a la condición humana, ya que sin ellas no podríamos sobrevivir en un mundo lleno de dificultades. Como diría Humberto Maturana, (1984): “Como seres humanos somos adictos al amor y dependemos, para la armonía biológica de nuestro vivir, de la cooperación y la sensualidad, no de la competencia y la lucha”.

Si la pedagogía libertaria consiste en llevar a la práctica estos criterios, ¿dónde la podemos encontrar hoy en día?

Como ya se ha mencionado más arriba, estas son algunas de las principales características que debería sostener una escuela que quiera educar en la libertad y que crea en la capacidad transformadora del colectivo humano. Como decíamos, son criterios que se llevan a la práctica sobre todo en escuelas libertarias. Como ejemplo de ello, contamos con el honor de tener la escuela libertaria Paideia, en Mérida (Badajoz) que lleva más de 40 años funcionando. Pero, además, en estos últimos 40 años han ido surgiendo otros proyectos de escuelas que si bien no se autodenominaban libertarias, han llevado a la práctica muchos de los principios antes mencionados; son las llamadas escuelas libres, vivas, activas, bosques, democráticas, de renovación pedagógica,… Proyectos que claramente son la herencia de las escuelas racionalistas de principios del siglo XX y de las escuelas laicas y mixtas de finales del siglo XIX, como la que fundó Teresa Mañé y Joan Montseny en Reus en el 1891.

Así pues, me gustaría pensar que todo el esfuerzo de familias y profesionales de la educación por crear proyectos alternativos de renovación pedagógica en el contexto español (tanto antes de la dictadura franquista como en los años posteriores) haya servido, entre otras cosas, para generar un ambiente propicio al cambio en el sistema educativo público. Y efectivamente, a finales de los años 60 y en los años 70 aparecen diferentes colectivos críticos de personal docente, conocido como el Movimiento de Renovación Pedagógica a nivel estatal y la Associació de Mestres Rosa Sensat a Cataluña, que revoluciona aquellas escuelas donde tuvieron más influencia o presencia.

Quizás fruto de todo esto el gobierno se pone las pilas y se suma al carro aprobando en 1990 la LOGSE, que si analizamos detalladamente sus directrices, nos encontramos con muy buenas intenciones. Pero evidentemente para conseguir un cambio profundo no sólo necesitamos buenas intenciones, ya que si no van acompañadas de una inminente y gran inversión económica, solamente se quedará en eso, en buenas intenciones y además, en generar una presión enorme a los equipos educativos para dar mucho más de lo que deberían y haciéndolos sentir culpables porque no consiguen materializarlo o lo hacen a duras penas. Incluso haciéndoles sentir culpables si todavía utilizan el libro de texto y los exámenes en un aula con más de 30 jóvenes.

Y allanando el terreno para que los gobiernos más conservadores quieran convencernos de que las escuelas comprensivas e integradoras no sirven, por lo que hay que apostar por las escuelas que fomenten la excelencia y, por consiguiente, la segregación social.

Con esta deficitaria inversión en nuestro sistema educativo y con un marco legal estatal y autonómico con posibilidades de acción, afortunadamente también encontramos muy buenos ejemplos de proyectos pedagógicos transformadores en el sistema público que ponen en práctica muchos de los principios que caracteriza a la pedagogía libertaria. Como ejemplos, en el contexto catalán, que es el territorio que mejor conozco en este sentido, podemos mencionar: las escuelas públicas de infantil y primaria Els Xipres (Baixador de Vallvidrera, Barcelona), Congrés-Indians (Barcelona), El Martinet (Ripollet, Barcelona), Escola Ítaca (Manresa), Escola de Borredà, Escola Muntanyola (Muntanyola, Barcelona), Escola Vall de Néspola (Mura, Barcelona) y Els Encants (Barcelona) y de Secundaria, el Institut de Sils (Sils, La Selva), Institut Quatre Cantons (Poble Nou, Barcelona) y Sins Cardener (Sant Joan de Vilatorrada, Bages).

Y digo afortunadamente porque si lo que queremos es transformar profundamente nuestra sociedad, no deberíamos poner estas pedagogías sólo al alcance de una pequeña parte de la población. Se hace necesaria y fundamental conseguir que éstas alcancen a todas las criaturas y jóvenes posibles, y para conseguirlo, ¿por qué no utilizar la estructura estatal?

Pero ojo y ya resumiendo, vamos por buen camino en la democratización y humanización del sistema educativo público, pero se necesita un porcentaje mucho mayor de inversión del gasto público en la educación. Pero no solamente, ya que esta inversión ha de servir no sólo para “modernizar” la educación, sino para hacer desaparecer la segregación social y no para acrecentarla. En este sentido, me planteo una duda: si la tan aclamada autonomía de los centros (reforzada en Cataluña a través de la Llei d’Educació Catalana del 2009) favorece la innovación pedagógica en aquellos centros que defienden un cambio educativo, ¿qué pasa con aquellos centros que no lo ven viable y sobre todo, no a costa de la explotación y el desgaste del equipo docente? ¿puede estar favoreciendo también, aún más, la segregación social ya existente, reforzada por el derecho de las familias a la libre elección de los centros educativos para sus criaturas? ¿Quizás ayudaría a eliminar la desigualdad social que todos los centros educativos públicos recibieran la inversión económica necesaria para hacer la transición hacia un concepto de la pedagogía y de la educación institucionalizada más democrático, inclusivo, respetuoso, autogestionado, responsable, etc. de tal manera que no solamente no se toquen las buenas condiciones laborales conquistadas, sino que incluso las mejoren? Porque no sé si estaremos de acuerdo, pero pienso que todas las familias, sin importar su clase social, deberían tener el derecho de ir a una escuela de calidad, que curiosamente hoy en día significa fomentar todos aquellos principios libertarios que citábamos más arriba del artículo y, por supuesto, que estas escuelas estén al lado de su casa, sin la necesidad de acudir a las puertas abiertas, porque todas serían las escuelas con las que sueñan.

Y si esto era evidente desde la década de los años 90, ahora en el curso 2020-2021 es de vital importancia. Pero en Cataluña, el Departament d’Ensenyament no tiene ninguna intención de invertir más dinero este curso escolar y de esta manera bajar la ratio en el aula. Así que de momento nos toca esperar o, por el contrario, ponernos manos a la obra para exigir que lo hagan.

Bibliografía:

Kropotkin, P. Folletos Revolucionarios. Tusquets, Barcelona, 1977.
Maturana, H. El árbol del conocimiento: Las bases biológicas del entendimiento humano. 1984
Martín Luengo, J. Paideia. 25 años de educación libertaria. Madrid, 2006.
Rodrigáñez, C. El asalto al Hades. La rebelión de Edipo, 1ª parte. 2004.

Acceso al artículo en la edición impresa:

RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, C.M. “Pedagogía Libertaria hoy” , Aula Libre, 2  (abril, 2021), pp. 37-44.

Para citar la versión online:

Clara M. Rodríguez Fernández, « Pedagogía Libertaria hoy», Aula Libre (Internet), 16 de junio 2021. ISSN : 1989-7006. URL: https://aulalibrefecgt.com/2021/06/14/pedagogia-libertaria-hoy/

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