Editorial: Aula Libre nº 2. Nueva época

Pero aún así

“ Pero aun así, como el polvo, me levantaré” (Maya Angelou)

Ni un solo día sin que los derechos humanos hayan sido violentados; ni los derechos del planeta. Sucede que la diversidad da miedo y parece engendrar violencia; sin embargo, nuestra mirada debe comprender las causas del desasosiego, de la miseria, de la injusticia, de la segregación y del autoritarismo pues solo así podremos continuar luchando para transformar una realidad que descansa sobre falsos dioses.

Cuando a la educación pública y cuando a la pedagogía libertaria se les amenaza con hacerlas callar mediante los “pines parentales”, el recorte de plantillas y presupuestos, favoreciendo claramente un modelo autoritario basado en el mercadeo y en la presencia de las grandes empresas y otras fundaciones que aportan herramientas digitales y organizan encuentros y premios a los “maestros del año”, mientras mantienen desahucios, préstamos abusivos, promueven una frenética actividad privatizadora en todo lo que pueda ser público, aliándose con las más elevadas magistraturas del Estado, ¿cómo pensar en una escuela crítica?, ¿cómo vivir la ética del compromiso?, ¿dónde situar en las aulas la sonrisa de un futuro verdaderamente solidario?

Desde el 25 de septiembre de 2015 Naciones Unidas se comprometió con alcanzar en 2030 los denominados objetivos de desarrollo sostenible “para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad”. Son muchas las escuelas e institutos que programan múltiples actividades enmarcadas en alguno de estos objetivos. Sin embargo, como en otras iniciativas comprometidas y transformadoras corremos el riesgo de convertirlas en escaparates de actividades volcadas en un voluntariado sin esencia ni denuncia, carentes de análisis y compromiso, donde incluso el “buenismo” de determinadas empresas volcadas en el negocio de la educación justifiquen acciones que se queden en la superficie de los dieciocho objetivos y las más de 160 metas. Porque tenemos que seguir preguntándonos por las causas que dejan a mil millones de personas en la pobreza, a 700 millones de personas que no saben leer ni escribir, por las causas de las guerras de la exclusión, de la contaminación, de la desigualdad.

Conocer el sufrimiento de la población refugiada, comprometerse con quienes huyen de la violencia y del hambre, de las crisis climáticas, de la persecución por su opción sexual, religiosa, política, por su diversidad funcional… Ese conocimiento ha de transformar la realidad y el futuro de nuestras escuelas. A Teresa Mañé, maestra, anarquista y escritora, fallecida como refugiada en Francia, le debemos estas lúcidas y esperanzadoras palabras: “El ser humano tiende a un progreso indefinido, nada hay inmóvil; sino que todo, obedeciendo a las leyes inalterables de la naturaleza, marcha en constante movimiento hacia la más justa de las causas, la causa del progreso y dignificación humana”.

Que en la actualidad los objetivos de desarrollo sostenible se conviertan en un medio para educar desde el análisis, la investigación y la transformación es una herramienta para enfrentar los molinos que nos amenazan con las aspas del racismo y la xenofobia, con la peste del hambre y de la guerra, con la sobreexplotación del planeta, con el maltrato, con la violencia hacia el género humano, los animales y los ecosistemas. No puede haber escuela comprometida y transformadora sin pensar en aquello que la rodea, en la diversidad de las gentes que forman la comunidad en que se inserta, en la Naturaleza -rural o urbana- en la que se cimenta.

Son muchas las luchas por venir, muchas las respuestas a dar, pero la escuela, la que sigue una pedagogía libertaria, comprometida, feminista, inclusiva, pacifista y ecologista, enriquecida con métodos cooperativos, participativos, asamblearios y autocríticos, está en disposición de enfrentarse a los monstruos del capitalismo.

Y para ello contamos con la fuerza de nuestros corazones, capaces de levantarse una y otra vez, como el polvo, para construir la escuela nueva, la escuela sin muros, la escuela que piensa y crea, científica y artística. La escuela solidaria con el planeta.

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